Aporte enviado por Carolina Marcela Puche
- En el caso olfativo es más predominante la diferencia, ya que por la organización de los productos en el supermercado español se diferencia mucho más los olores y aromas por secciones, mientras que en el supermercado húngaro se siente un aroma a comida, y a almacenamiento.
- Una diferencia notable es la manera de vestir de las mujeres húngaras con colores muy vistosos y llamativos, y las españolas muy poco arregladas.
- Los españoles hablan en voz más alta y hacen más ruido que los húngaros. Por ejemplo en un restaurante húngaro un grupo de españoles charlando dará la impresión a los húngaros que están gritando y pueden ser mal visto por otros parroquianos
- En la parte táctil ambos muestran cariño entre personas del mismo sexo pero los españoles son más efusivos con este tema mientras los húngaros solo lo hace con familiares y parejas
- Los españoles tienen Gestos variados con movimiento de manos, frecuentemente se tocan los productos para comprobar los precios o para observarlos mejor.
La cultura española tiene sus raíces en las influencias que
los diferentes pueblos han dejado tras su paso por la península a lo largo de
los siglos, la siesta es una tradición que está retrocediendo, especialmente en
las ciudades. El ritmo normal del día en España suele continuar divido en dos
periodos, mañana y tarde, con una pausa de dos o tres horas durante la comida.
Un paseo al final de la tarde es una costumbre extendida en muchos lugares. La hora de la cena, como en unas regiones del
sur de Italia, es la más tardía en Europa, habitualmente alrededor de las 10
p.m.
La diversión se caracteriza por tener lugar en la noche,
incluso hasta altas horas de la madrugada. En el centro y sur de la península,
el calor estival ha potenciado ese fenómeno. La vida nocturna comienza tarde.
Muchos clubes, incluso en ciudades relativamente pequeñas, abren a la
medianoche y no cierran hasta el amanecer. En Madrid en verano y en otras
grandes capitales, empieza a ser habitual que actuaciones culturales se
extiendan hasta las dos de la madrugada.
Los húngaros han renacido para mostrar una vitalidad única
que se siente en cada uno de los rincones, en los elegantes y lujosos
balnearios, en las fiestas y ceremonias. El pueblo húngaro abre su casa al
extranjero; no hay más que pasar y disfrutar. Las gentes miran directamente a
los ojos y, sobre todo, sonríen. Son muy originales y muy profundos. Es muy
probable que le animen a que les cuente las costumbres de su país, ya que son
gente curiosa y con ánimos de aprender cosas nuevas.
En los casamientos en
algún momento de la noche llega la hora de bailar con la novia. Claro, ustedes
me dirán que eso es de lo más común del mundo. Pero lo novedoso es que los
invitados pagan por eso, también, muchas veces después de las 12 la muchacha en
cuestión se cambia en inmaculado vestido blanco por uno rojo mucho más
informal.
Pascuas: El lunes de pascuas los hombres de la casa, y sobre
todo los niños varones, mojan a las mujeres con agua o colonia, antes, claro,
piden permiso recitando un poema típico para esas fechas, aunque no creo que
las damas pueden negarse. Los supermercados y tiendas venden colonias
especiales para esa fecha.
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